Movimiento
Antonio no tuvo que esperar mas que una media hora para que Ana terminara el turno y saliera de la tienda. Luego dieron una vuelta juntos. Por primera vez habia alguien en esta ciudad que le escuchaba. Durante varias horas deambularon por el centro de Londres, y luego siguiendo el rio, hablando un poco de sus vidas, de manera vanal. Ana no le atraia fisicamente de manera especial, pero habia algo en ella que le hacia sentirse comodo a su lado.
Cuando se despidieron Antonio volvio contento a casa. Pasar un rato con una nueva persona en una nueva ciudad habia sido como abrir una puerta que habia estado cerrada mucho tiempo y ventilar el interior de la habitacion.
Al dia siguiente, una vez mas, Antonio se levanto, se preparo y salio a enfrentarse a Londres. Era viernes, y en cuanto paso la manana la gente empezo a salir de la oficina, y los tipicos pubs ingleses comenzaron a llenarse. Hacia buen tiempo, asi que era buena idea. Por su parte Antonio cruzo el rio hacia la orilla sur y se sento en un banco. Sintiendo el tibio sol en la cara se quedo mirando la gente pasar, la gente correr, el rio, los barcos. Tampoco habia sido hoy un buen dia, no habia encontrado nada que le convenciera o nadie que mostrara interes por el. Quiza tendria que cambiar de estrategia. Pero por primera vez, ese hecho no le importaba demasiado. Habia estado demasiado tiempo sabiendo que iba a hacer el dia siguiente, el mes siguiente, al año siguiente. Sabiendo que iba a pasar con la gente a su alrededor. Mirando como su vida, como la de la gente de su alrededor, estaba siendo leida desde el libro en el que habia sido escrita. Ahora no tenia nada mas que la preciosa duda del no saber. Y eso, en las condiciones en las que estaba, eran preciosas oportunidades. Miro una vez mas a la gente moviendose a su alrededor. Gente tan distinta, haciendo cosas tan distintas, pero todos en movimiento.
Reacciono. Hoy, siendo viernes, podria intentar salir de fiesta por algun sitio. Igual podria llamar a Ana, aunque no queria llegar a agobiarla.
Subitamente, le vino una idea a la cabeza.
Cuando se despidieron Antonio volvio contento a casa. Pasar un rato con una nueva persona en una nueva ciudad habia sido como abrir una puerta que habia estado cerrada mucho tiempo y ventilar el interior de la habitacion.
Al dia siguiente, una vez mas, Antonio se levanto, se preparo y salio a enfrentarse a Londres. Era viernes, y en cuanto paso la manana la gente empezo a salir de la oficina, y los tipicos pubs ingleses comenzaron a llenarse. Hacia buen tiempo, asi que era buena idea. Por su parte Antonio cruzo el rio hacia la orilla sur y se sento en un banco. Sintiendo el tibio sol en la cara se quedo mirando la gente pasar, la gente correr, el rio, los barcos. Tampoco habia sido hoy un buen dia, no habia encontrado nada que le convenciera o nadie que mostrara interes por el. Quiza tendria que cambiar de estrategia. Pero por primera vez, ese hecho no le importaba demasiado. Habia estado demasiado tiempo sabiendo que iba a hacer el dia siguiente, el mes siguiente, al año siguiente. Sabiendo que iba a pasar con la gente a su alrededor. Mirando como su vida, como la de la gente de su alrededor, estaba siendo leida desde el libro en el que habia sido escrita. Ahora no tenia nada mas que la preciosa duda del no saber. Y eso, en las condiciones en las que estaba, eran preciosas oportunidades. Miro una vez mas a la gente moviendose a su alrededor. Gente tan distinta, haciendo cosas tan distintas, pero todos en movimiento.
Reacciono. Hoy, siendo viernes, podria intentar salir de fiesta por algun sitio. Igual podria llamar a Ana, aunque no queria llegar a agobiarla.
Subitamente, le vino una idea a la cabeza.

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