El sueño
Aquella noche Antonio tuvo un sueño muy extraño. Caminaba por un estrecho sendero a cuyos lados se extendia la nada, un profundo barranco en el que no se atisbaba el final, solo se oia el rugir del agua a lo lejos. El lugar estaba bañado en una ligera neblina que le impedia ver el paraje que le rodeaba. Cuando el sueño empezaba se encontraba andando en medio del camino. Miraba para atras pero la vista se perdia despues de un buen trecho en la neblina. Miraba hacia adelante y le ocurria lo mismo. De esa manera era consciente de que no podia saber si caminaba hacia 'adelante' o hacia 'atras', pero una misteriosa fuerza le empujaba en una de las direcciones. Como si alguien accionara sus piernas en contra de su voluntad.
Se desperto y agradecio que a los lados de la cama hubiera tierra firme. Fue dando tumbos por el pasillo hasta la puerta del baño para esperar a que quedara libre la ducha. Es lo que tiene vivir en un piso con 12 personas y 2 cuartos de baño, pero esperaba que el futuro le deparara un mejor sitio donde vivir.
Una vez debajo del chorro se quedo inmovil, mirando el gua caer sobre el. Se sentia muy extraño en esa casa, esa ciudad, ese pais. Cerro los ojos e intento dejar la mente en blanco. Todavia estaba tenso debido al sueño - mas bien pesadilla. Sabia lo dificil que para el era mantener la mente en ese estado. Sabia que algo llegaria antes o despues. Igual esa era la verdadera razon de permanecer en ese estado. Y asi fue. Empezo a recordar un dia en el que estaba en la misma posicion, el agua cayendole sobre el rostro, pero el origen del liquido esta vez eran las nubes, no las tuberias. Habia ido al Retiro con Angela. Era el inicio del Otoño, cuando Madrid da una tregua al termometro para empezar a anunciar que en breve la guerra sera fria. Se encontraba en una de las barcazas del lago. La primera vez que Angela y el hacian cosas de novios en la ciudad. Hablaban del futuro. Del trabajo que les gustaria tener. Angela decia que querria tener una floristeria. Pasar el dia rodeada de rosas, plantas y tiestos. Pero ella misma criaria las plantas desde pequeñitas. Se compraria un huerto en las afueras donde cultivarlas, para luego venderlas en la ciudad. De repente el cielo rugio y la lluvia cayo rapidamente como un telon, cerrando la funcion. Todo el mundo empezo a correr para protegerse. Las pocas barcas que habia a su alrededor volvieron apresudaramente al embarcadero. Pero ellos no se movieron. Quedaron mirandose fijamente, cada uno en un extremo de la barca. Antonio levanto la faz hacia el cielo, como mirando de donde provenia tanta agua.
- Mira Angela. Mira, agua para tus plantas!
El brusco cambio de temperatura le hizo volver a la realidad. Mierda, alguien habia abierto un grifo en esa casa de mil tuberias. Corriendo termino de lavarse, y fue a la habitacion a vestirse. Cogio la mochila con los curriculums asomando por todas y cada una de sus aberturas, y salio por la puerta sin peinarse. Tenia que encontrar algo rapido a media jornada para ponerse a hacer lo que habia venido persiguiendo. Vaya hacia sol. Viva el cambio climatico.
Se desperto y agradecio que a los lados de la cama hubiera tierra firme. Fue dando tumbos por el pasillo hasta la puerta del baño para esperar a que quedara libre la ducha. Es lo que tiene vivir en un piso con 12 personas y 2 cuartos de baño, pero esperaba que el futuro le deparara un mejor sitio donde vivir.
Una vez debajo del chorro se quedo inmovil, mirando el gua caer sobre el. Se sentia muy extraño en esa casa, esa ciudad, ese pais. Cerro los ojos e intento dejar la mente en blanco. Todavia estaba tenso debido al sueño - mas bien pesadilla. Sabia lo dificil que para el era mantener la mente en ese estado. Sabia que algo llegaria antes o despues. Igual esa era la verdadera razon de permanecer en ese estado. Y asi fue. Empezo a recordar un dia en el que estaba en la misma posicion, el agua cayendole sobre el rostro, pero el origen del liquido esta vez eran las nubes, no las tuberias. Habia ido al Retiro con Angela. Era el inicio del Otoño, cuando Madrid da una tregua al termometro para empezar a anunciar que en breve la guerra sera fria. Se encontraba en una de las barcazas del lago. La primera vez que Angela y el hacian cosas de novios en la ciudad. Hablaban del futuro. Del trabajo que les gustaria tener. Angela decia que querria tener una floristeria. Pasar el dia rodeada de rosas, plantas y tiestos. Pero ella misma criaria las plantas desde pequeñitas. Se compraria un huerto en las afueras donde cultivarlas, para luego venderlas en la ciudad. De repente el cielo rugio y la lluvia cayo rapidamente como un telon, cerrando la funcion. Todo el mundo empezo a correr para protegerse. Las pocas barcas que habia a su alrededor volvieron apresudaramente al embarcadero. Pero ellos no se movieron. Quedaron mirandose fijamente, cada uno en un extremo de la barca. Antonio levanto la faz hacia el cielo, como mirando de donde provenia tanta agua.
- Mira Angela. Mira, agua para tus plantas!
El brusco cambio de temperatura le hizo volver a la realidad. Mierda, alguien habia abierto un grifo en esa casa de mil tuberias. Corriendo termino de lavarse, y fue a la habitacion a vestirse. Cogio la mochila con los curriculums asomando por todas y cada una de sus aberturas, y salio por la puerta sin peinarse. Tenia que encontrar algo rapido a media jornada para ponerse a hacer lo que habia venido persiguiendo. Vaya hacia sol. Viva el cambio climatico.

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