Sunday, May 04, 2008

Una nueva busqueda

Volvio a colgar el telefono. Era la quinta vez en menos de media hora que habia intentado llamarle. Su recuerdo habia vuelto de repente mientras regaba las plantas que el le habia regalado. Algo en su interior le decia que algo no iba bien, que tenia que hablarle, volver a susurrarle al oido para apaciguarle como tantas veces habia hecho. Hacia un anyo que no habia vuelto a pensar en el, hacia dos que no le habia visto.
Lo que parecia facil al principio, no lo era cuando no sabia donde encontrarle. Solo tenia un numero de telefono.Nadie respondia. Era el telefono de la casa donde se fue el a vivir cuando rompieron. Despues de todo este tiempo posiblemente se habria cambiado. De repente una ola de tristeza le invadio. Es increible con todo lo que habian compartido, el que le hacia reir como nadie nunca lo habia hecho, estaba completamente fuera de su vida. Sin embaro esta sensacion de que algo no iba bien la seguia invadiendo. Tenia que hacer algo. De repente se acordo de una noche de verano, de madrugada, viendo despertarse la ciudad. Entre brumas de alcohol y deseo. Ahora sabia donde tenia que ir.
Angela metio todo lo que necesitaba en una mochila, cogio las llaves de su coche y fue en su busqueda.

Monday, June 25, 2007

Movimiento

Antonio no tuvo que esperar mas que una media hora para que Ana terminara el turno y saliera de la tienda. Luego dieron una vuelta juntos. Por primera vez habia alguien en esta ciudad que le escuchaba. Durante varias horas deambularon por el centro de Londres, y luego siguiendo el rio, hablando un poco de sus vidas, de manera vanal. Ana no le atraia fisicamente de manera especial, pero habia algo en ella que le hacia sentirse comodo a su lado.

Cuando se despidieron Antonio volvio contento a casa. Pasar un rato con una nueva persona en una nueva ciudad habia sido como abrir una puerta que habia estado cerrada mucho tiempo y ventilar el interior de la habitacion.

Al dia siguiente, una vez mas, Antonio se levanto, se preparo y salio a enfrentarse a Londres. Era viernes, y en cuanto paso la manana la gente empezo a salir de la oficina, y los tipicos pubs ingleses comenzaron a llenarse. Hacia buen tiempo, asi que era buena idea. Por su parte Antonio cruzo el rio hacia la orilla sur y se sento en un banco. Sintiendo el tibio sol en la cara se quedo mirando la gente pasar, la gente correr, el rio, los barcos. Tampoco habia sido hoy un buen dia, no habia encontrado nada que le convenciera o nadie que mostrara interes por el. Quiza tendria que cambiar de estrategia. Pero por primera vez, ese hecho no le importaba demasiado. Habia estado demasiado tiempo sabiendo que iba a hacer el dia siguiente, el mes siguiente, al año siguiente. Sabiendo que iba a pasar con la gente a su alrededor. Mirando como su vida, como la de la gente de su alrededor, estaba siendo leida desde el libro en el que habia sido escrita. Ahora no tenia nada mas que la preciosa duda del no saber. Y eso, en las condiciones en las que estaba, eran preciosas oportunidades. Miro una vez mas a la gente moviendose a su alrededor. Gente tan distinta, haciendo cosas tan distintas, pero todos en movimiento.

Reacciono. Hoy, siendo viernes, podria intentar salir de fiesta por algun sitio. Igual podria llamar a Ana, aunque no queria llegar a agobiarla.

Subitamente, le vino una idea a la cabeza.

Thursday, June 21, 2007

Sentado

Joder, con lo mal que habia dormido, media manyana y todavia sin encontrar nada. Siempre la misma respuesta, la misma cara y el sabia que su curriculum englosaria la papelera mas que la mesa del manager. Se habia recorrido todos los pubs y tiendas del Soho y de Covent Garden. Nada, estaba todo pillado, nadie queria a un actor como camarero. Eso por supuesto no lo habia puesto en el CV, pero es a lo que se dedicaba, o al menos lo intentaba.
Asi que habia vuelto a su lugar preferido del centro, las escaleras de Covent Garden enfrente de la Iglesia de St. Paul. Desde alli podia ver a los artistas callejeros que durante la semana intentaban arrancar una sonrisa a los turistas. Siempre le habia encantado ver a la gente que actuaba en la calle, le gustaba la espontaneidad, el conseguir interactuar con un publico totalmente aleatorio. Te podias encontrar con las amas de casa yendo a comprar, el alto ejecutivo que ha ido a comprar lenceria fina a su segunda amante, o los grupos de estudiantes extranjeros que no comprenden lo que estas diciendo. Es un verdadero acto de valentia, exponerte a la aprobacion de tan heterogeneo grupo.
Alli estaba el, mirando la ultima actuacion del malabarista subido a los hombros de un turista corpulento, cuando alguien se sento a su lado.
- Hola, que ha habido suerte?
Se giro lentamente, le habian hablado en espanyol, el que no conocia a nadie en esta enorme ciudad. Esa cara le sonaba, no olvidaba nunca una cara con unos bonitos ojos. Pero no conseguia situarla.
- Perdona? Me suenas pero ahora no se de donde?- Joer, pues si que vas a encontrar trabajo asi, si no reconoces a la gente que le dejas curriculums. Soy Ana, entraste ayer y dejaste ayer tu CV en mi tienda, la tienda de jabones.- AAhh! - se ruborizo - perdona, ahora caigo. Con tantas tiendas ya no se a quien le he dejado el CV o no.- No pasa nada - ella sonrio, a parte de bonitos ojos, tiene una bonita sonrisa - Se lo que es, yo pase lo mismo cuando vine aqui hace 3 anyos.- 3 anyos! Es bastante tiempo, porque viniste aqui?- Basicamente, huia de mi misma
Antonio, rio para si mismo, al menos tenian una cosa en comun.

Wednesday, February 07, 2007

El sueño

Aquella noche Antonio tuvo un sueño muy extraño. Caminaba por un estrecho sendero a cuyos lados se extendia la nada, un profundo barranco en el que no se atisbaba el final, solo se oia el rugir del agua a lo lejos. El lugar estaba bañado en una ligera neblina que le impedia ver el paraje que le rodeaba. Cuando el sueño empezaba se encontraba andando en medio del camino. Miraba para atras pero la vista se perdia despues de un buen trecho en la neblina. Miraba hacia adelante y le ocurria lo mismo. De esa manera era consciente de que no podia saber si caminaba hacia 'adelante' o hacia 'atras', pero una misteriosa fuerza le empujaba en una de las direcciones. Como si alguien accionara sus piernas en contra de su voluntad.

Se desperto y agradecio que a los lados de la cama hubiera tierra firme. Fue dando tumbos por el pasillo hasta la puerta del baño para esperar a que quedara libre la ducha. Es lo que tiene vivir en un piso con 12 personas y 2 cuartos de baño, pero esperaba que el futuro le deparara un mejor sitio donde vivir.

Una vez debajo del chorro se quedo inmovil, mirando el gua caer sobre el. Se sentia muy extraño en esa casa, esa ciudad, ese pais. Cerro los ojos e intento dejar la mente en blanco. Todavia estaba tenso debido al sueño - mas bien pesadilla. Sabia lo dificil que para el era mantener la mente en ese estado. Sabia que algo llegaria antes o despues. Igual esa era la verdadera razon de permanecer en ese estado. Y asi fue. Empezo a recordar un dia en el que estaba en la misma posicion, el agua cayendole sobre el rostro, pero el origen del liquido esta vez eran las nubes, no las tuberias. Habia ido al Retiro con Angela. Era el inicio del Otoño, cuando Madrid da una tregua al termometro para empezar a anunciar que en breve la guerra sera fria. Se encontraba en una de las barcazas del lago. La primera vez que Angela y el hacian cosas de novios en la ciudad. Hablaban del futuro. Del trabajo que les gustaria tener. Angela decia que querria tener una floristeria. Pasar el dia rodeada de rosas, plantas y tiestos. Pero ella misma criaria las plantas desde pequeñitas. Se compraria un huerto en las afueras donde cultivarlas, para luego venderlas en la ciudad. De repente el cielo rugio y la lluvia cayo rapidamente como un telon, cerrando la funcion. Todo el mundo empezo a correr para protegerse. Las pocas barcas que habia a su alrededor volvieron apresudaramente al embarcadero. Pero ellos no se movieron. Quedaron mirandose fijamente, cada uno en un extremo de la barca. Antonio levanto la faz hacia el cielo, como mirando de donde provenia tanta agua.

- Mira Angela. Mira, agua para tus plantas!

El brusco cambio de temperatura le hizo volver a la realidad. Mierda, alguien habia abierto un grifo en esa casa de mil tuberias. Corriendo termino de lavarse, y fue a la habitacion a vestirse. Cogio la mochila con los curriculums asomando por todas y cada una de sus aberturas, y salio por la puerta sin peinarse. Tenia que encontrar algo rapido a media jornada para ponerse a hacer lo que habia venido persiguiendo. Vaya hacia sol. Viva el cambio climatico.

Tuesday, January 30, 2007

Soap Shop

Otra vez extrañaba su olor por las mañanas, su calor debajo del nordico. Ya hacia seis meses desde que se fue, desde que le dijo adios en aquel pub con dos Guinnes por testigo. Desde entonces no habia vuelto a ese pub. No habia vuelto a pasar por esa calle, ,los recuerdos todavia estaban muy vivos.

Ana se levanto otro sabado con la tristeza por pijama. Hoy era el peor dia de la semana en su trabajo. La tienda de jabones de Covent Garden se llenaba de turistas curiosos, hombres perdidos intentando regalar algo diferente a sus mujeres, mujeres ricas acompañadas de sus amigas ricas o en el peor de los casos de sus hijas. Niñas que no tenian suficientes tetas como para llevar un sujetador, pero que habrian masturbado a la mayoria de los niños de su clase. Odiaba a estas mocosas!!

Su compañera de piso habria llegado hace poco, seguramente con algun nuevo amante de algun exotico lugar. La vida sexual de Almudena, era digna de estudio. Almudena era sociologa y estaba realizando su tesis en Londres, una tesis que le habia explicado mil veces a Ana pero que ella no seria capaz de recordar nunca. Aunque Ana estaba cada vez mas convencida que el titulo tenia que ser algo asi como :” Las costumbres sexuales de diferentes culturas en relacion con la española”. Almudena estaba haciendo un verdadero trabajo de campo.

Ana se ducho y vistio sin hacer mucho ruido, no queria despertar a Almudena, no por educacion sino por que sabia que le contaria todos los detalles de su ultima “investigacion” y hoy no tenia muchas ganas de disfrutar de las alegrias de otros. Hoy queria que todo el mundo estuviera deprimido. Hoy queria ser la mas alegre de todos los desgraciados.

Los sabados tenia el primer turno, asi que le tocaba abrir y por lo menos durante un par de horas estaria tanquila, no habia mucha gente que madrugara los sabados. Por lo menos no la gente que iba a comprar a su tienda.

- Sorry, excuse me. Are you the manager?

Ana, sonrio para si misma, miro al chico con gorro y mochila que tenia enfrente. Ese acento era inconfundible.

- Español??
- Si…- el se sonrojo y bajo la mirada- Tanto se nota?
- Un poco, pero no te preocupes eso nos pasa a todos. Por lo del manager no esta en este momento, ha salido por café,pero si necesitas algo y te puedo ayudar?
- Venia a ver si necesitabais a alguien? Venia a traer mi cv.
- La verdad es que no se si buscan a alguien ahora mismo. El contratar nuevo personal a mi ni me lo comentan.

A Ana esto le parecia muy gracioso, ,se estaba viendo ella hace un año y medio con el mismo acento, y la misma desesperacion por encontrar un trabajo en lo que fuera.

- Si quieres puedo coger tu Cv y yo se lo entrego cuando llegue

Ana sabia que su cv iba a ir directo a la papelera, pero siempre suena mejor un tal vez que un no. El chico saco un folio impreso por una cara de una carpeta con cientos de ellos. Ana lo cogio, lo leyo por encima.

- No te preocupes yo se lo entrego en cuanto llegue…
- Muchas gracias. Por cierto mi nombre es Antonio.
- Hola, yo soy Ana.

Monday, January 22, 2007

El encuentro

Mientras limpiaba la cafetera, Angela siempre aprovechaba para recitar de memoria cualquier cosa que tuviera que ver con el siguiente examen. El olor del cafe le recordaba a los examenes, desde aquellas tardes estudiando con cualquier amiga el instituto hasta la universidad. No iba a ser menos ahora. Aunque tenia que trabajar despues de clase para conseguir el dinero que le faltaba para pagarse su vida de Erasmus, en lugar de estudiar delante de una taza de cafe con leche, o mocca, o capuccino, o solo y con mucho azucar, se veia obligada a recurrir a otras tecnicas que le permitieran cualquier tipo de memorizacion mientras limpiaba la enorme cafetera del restaurante.

La verdad es que cuando tenia que entrar en aquel tugurio ruidoso y lleno de humo, bien de la cocina, bien del tabaco que fumaban los clientes, era cuando menos le gustaba Madrid. Pero el tiempo y las cosas que le estaban sucediendo fuera de el compensaban con creces estos momentos. No llevaba mucho tiempo en Madrid pero ya estaba sintiendo que en algun momento tendria que decir adios a su nueva vida, en la que mas que cambiar de ciudad o pais se le antojaba haber cambiado de planeta. Un nuevo comienzo le habia brindado la oportunidad de empezar todo desde cero. Y a su manera. Pero por eso le horrorizaba el final del año academico. Por tener que volver a vivir una vida que ya no sentia suya.

- Hombre Angela, menea bien la cafetera, ahi l'as dao.

Bueno, casi todo compensaba. No pensaba asi cuando se pasaba por el restaurante su dueño, Don Ramon Martin, cliche español de los años 60, sin afeitar, calvo, con enorme problemas de sobrepeso y como dicen aqui muy, muy chulo.

Contesto el saludo con la indiferencia. Aunque ahora que habia perfeccionado el español sabia que cualquier dia pillaria la puerta, o incluso seria capaz de encontrar otro trabajo sin salir del mismo local.


- Angela ahora cuando acabes te pones con la vajilla que me la tienes descuidada.

Esta vez si que respondio al señor Martin, mas que por su chuleria por la injusticia de sus palabras.

- Lo siento Martin pero como usted sabe termino en cinco minutos. Ademas, solo hay cuatro platos porque lo acabo de fregar todo hace un rato, no creo que eso la haiga muy descuidada.

- Haya chata, haya, que si no sabes hablar como vas a saber como esta la vajilla.


En esos momentos le gustaria ver al señor Martin intentando hablar su propio idioma para saber que los esfuerzos que ella habia hecho para llegar hasta aqui la hacian tener el par de pantalones que el señor Martin llevaba buscando un tiempo.

- Mire, creo que esta siendo muy injusto conmigo porque...

En ese momento los aspavientos que las palabras del estupido dueño de aque tugurio le habia llevado a hacer le jugaron una mala pasada. El colador que tenia en la mano fue a chocar con la jarra de vino que estaba en la barra y todo el contenido se derramo encima de un chico que se encontraba al otro lado de ella.

- Uy perdon perdon!! - Corrio a decirle al pobre chico.

- Mira la que me has armado, esto si es injusticia. Ahora me pagas el vino, bonita.

Pero Angela ya habia olvidado por completo al señor Martin. Habia corrido para atravesar la barra e intentar limpiar - si es que algo se podia limpiar - al cliente.

- No te preocupes, no pasa nada. - Le disculpo amablemente.

En ese momento ella realmente se percato de la persona que le hablaba. Se quedo un momento mirandole. Como si tuviera que decirle algo pero no sabia que.

- En serio no pasa nada, estamos de fiesta. Ponme ahora otra jarra de vino - y le guiño el ojo -. Por cierto yo soy Antonio, y tu?

Sunday, January 21, 2007

Huida

Antonio se levanto otra vez con dolor de cabeza. No era un dolor de cabeza normal, sabía perfectamente lo que lo había provocado. Exactamente 2 jarras de sangría, y media botella de whisky. Al menos eso es lo que podía recordar. Había sido otra noche de olvidos y efímeras amistades, otra noche donde su vida se paro para dar paso a un simple momento de alegría.

No es que su vida no le gustara, simplemente el siempre había esperado más de la suya. No era lo que había soñado ser, y ahora mismo afrontaba que no lo iba a ser jamás. Por eso había tomado esa decisión. No sabia lo que iba a pasar, no tenia ni idea de su futuro. Dejaba su vida en manos de la fortuna y del destino. Todavía le quedaban cinco horas antes de que su vida dejara de ser lo que había sido para convertirse en un podrá ser.

Intentaba no pensar demasiado en lo que iba a hacer, cuanto mas pensaba las cosas mas miedos y dudas le entraban. El solo se repetía a si mismo que quien no arriesga no gana, que solo tenia esta vida y quería vivirla.

Después de un par de aspirinas y un café empaqueto lo necesario, tampoco tenia mucho y cuanto menos equipaje llevara, menos recuerdos le iban a pesar. Cerro la puerta de su casa, se despidió formalmente de su antigua vida. Cogió un taxi dirección al aeropuerto, próximo destino Londres…