Tuesday, January 30, 2007

Soap Shop

Otra vez extrañaba su olor por las mañanas, su calor debajo del nordico. Ya hacia seis meses desde que se fue, desde que le dijo adios en aquel pub con dos Guinnes por testigo. Desde entonces no habia vuelto a ese pub. No habia vuelto a pasar por esa calle, ,los recuerdos todavia estaban muy vivos.

Ana se levanto otro sabado con la tristeza por pijama. Hoy era el peor dia de la semana en su trabajo. La tienda de jabones de Covent Garden se llenaba de turistas curiosos, hombres perdidos intentando regalar algo diferente a sus mujeres, mujeres ricas acompañadas de sus amigas ricas o en el peor de los casos de sus hijas. Niñas que no tenian suficientes tetas como para llevar un sujetador, pero que habrian masturbado a la mayoria de los niños de su clase. Odiaba a estas mocosas!!

Su compañera de piso habria llegado hace poco, seguramente con algun nuevo amante de algun exotico lugar. La vida sexual de Almudena, era digna de estudio. Almudena era sociologa y estaba realizando su tesis en Londres, una tesis que le habia explicado mil veces a Ana pero que ella no seria capaz de recordar nunca. Aunque Ana estaba cada vez mas convencida que el titulo tenia que ser algo asi como :” Las costumbres sexuales de diferentes culturas en relacion con la española”. Almudena estaba haciendo un verdadero trabajo de campo.

Ana se ducho y vistio sin hacer mucho ruido, no queria despertar a Almudena, no por educacion sino por que sabia que le contaria todos los detalles de su ultima “investigacion” y hoy no tenia muchas ganas de disfrutar de las alegrias de otros. Hoy queria que todo el mundo estuviera deprimido. Hoy queria ser la mas alegre de todos los desgraciados.

Los sabados tenia el primer turno, asi que le tocaba abrir y por lo menos durante un par de horas estaria tanquila, no habia mucha gente que madrugara los sabados. Por lo menos no la gente que iba a comprar a su tienda.

- Sorry, excuse me. Are you the manager?

Ana, sonrio para si misma, miro al chico con gorro y mochila que tenia enfrente. Ese acento era inconfundible.

- Español??
- Si…- el se sonrojo y bajo la mirada- Tanto se nota?
- Un poco, pero no te preocupes eso nos pasa a todos. Por lo del manager no esta en este momento, ha salido por café,pero si necesitas algo y te puedo ayudar?
- Venia a ver si necesitabais a alguien? Venia a traer mi cv.
- La verdad es que no se si buscan a alguien ahora mismo. El contratar nuevo personal a mi ni me lo comentan.

A Ana esto le parecia muy gracioso, ,se estaba viendo ella hace un año y medio con el mismo acento, y la misma desesperacion por encontrar un trabajo en lo que fuera.

- Si quieres puedo coger tu Cv y yo se lo entrego cuando llegue

Ana sabia que su cv iba a ir directo a la papelera, pero siempre suena mejor un tal vez que un no. El chico saco un folio impreso por una cara de una carpeta con cientos de ellos. Ana lo cogio, lo leyo por encima.

- No te preocupes yo se lo entrego en cuanto llegue…
- Muchas gracias. Por cierto mi nombre es Antonio.
- Hola, yo soy Ana.

Monday, January 22, 2007

El encuentro

Mientras limpiaba la cafetera, Angela siempre aprovechaba para recitar de memoria cualquier cosa que tuviera que ver con el siguiente examen. El olor del cafe le recordaba a los examenes, desde aquellas tardes estudiando con cualquier amiga el instituto hasta la universidad. No iba a ser menos ahora. Aunque tenia que trabajar despues de clase para conseguir el dinero que le faltaba para pagarse su vida de Erasmus, en lugar de estudiar delante de una taza de cafe con leche, o mocca, o capuccino, o solo y con mucho azucar, se veia obligada a recurrir a otras tecnicas que le permitieran cualquier tipo de memorizacion mientras limpiaba la enorme cafetera del restaurante.

La verdad es que cuando tenia que entrar en aquel tugurio ruidoso y lleno de humo, bien de la cocina, bien del tabaco que fumaban los clientes, era cuando menos le gustaba Madrid. Pero el tiempo y las cosas que le estaban sucediendo fuera de el compensaban con creces estos momentos. No llevaba mucho tiempo en Madrid pero ya estaba sintiendo que en algun momento tendria que decir adios a su nueva vida, en la que mas que cambiar de ciudad o pais se le antojaba haber cambiado de planeta. Un nuevo comienzo le habia brindado la oportunidad de empezar todo desde cero. Y a su manera. Pero por eso le horrorizaba el final del año academico. Por tener que volver a vivir una vida que ya no sentia suya.

- Hombre Angela, menea bien la cafetera, ahi l'as dao.

Bueno, casi todo compensaba. No pensaba asi cuando se pasaba por el restaurante su dueño, Don Ramon Martin, cliche español de los años 60, sin afeitar, calvo, con enorme problemas de sobrepeso y como dicen aqui muy, muy chulo.

Contesto el saludo con la indiferencia. Aunque ahora que habia perfeccionado el español sabia que cualquier dia pillaria la puerta, o incluso seria capaz de encontrar otro trabajo sin salir del mismo local.


- Angela ahora cuando acabes te pones con la vajilla que me la tienes descuidada.

Esta vez si que respondio al señor Martin, mas que por su chuleria por la injusticia de sus palabras.

- Lo siento Martin pero como usted sabe termino en cinco minutos. Ademas, solo hay cuatro platos porque lo acabo de fregar todo hace un rato, no creo que eso la haiga muy descuidada.

- Haya chata, haya, que si no sabes hablar como vas a saber como esta la vajilla.


En esos momentos le gustaria ver al señor Martin intentando hablar su propio idioma para saber que los esfuerzos que ella habia hecho para llegar hasta aqui la hacian tener el par de pantalones que el señor Martin llevaba buscando un tiempo.

- Mire, creo que esta siendo muy injusto conmigo porque...

En ese momento los aspavientos que las palabras del estupido dueño de aque tugurio le habia llevado a hacer le jugaron una mala pasada. El colador que tenia en la mano fue a chocar con la jarra de vino que estaba en la barra y todo el contenido se derramo encima de un chico que se encontraba al otro lado de ella.

- Uy perdon perdon!! - Corrio a decirle al pobre chico.

- Mira la que me has armado, esto si es injusticia. Ahora me pagas el vino, bonita.

Pero Angela ya habia olvidado por completo al señor Martin. Habia corrido para atravesar la barra e intentar limpiar - si es que algo se podia limpiar - al cliente.

- No te preocupes, no pasa nada. - Le disculpo amablemente.

En ese momento ella realmente se percato de la persona que le hablaba. Se quedo un momento mirandole. Como si tuviera que decirle algo pero no sabia que.

- En serio no pasa nada, estamos de fiesta. Ponme ahora otra jarra de vino - y le guiño el ojo -. Por cierto yo soy Antonio, y tu?

Sunday, January 21, 2007

Huida

Antonio se levanto otra vez con dolor de cabeza. No era un dolor de cabeza normal, sabía perfectamente lo que lo había provocado. Exactamente 2 jarras de sangría, y media botella de whisky. Al menos eso es lo que podía recordar. Había sido otra noche de olvidos y efímeras amistades, otra noche donde su vida se paro para dar paso a un simple momento de alegría.

No es que su vida no le gustara, simplemente el siempre había esperado más de la suya. No era lo que había soñado ser, y ahora mismo afrontaba que no lo iba a ser jamás. Por eso había tomado esa decisión. No sabia lo que iba a pasar, no tenia ni idea de su futuro. Dejaba su vida en manos de la fortuna y del destino. Todavía le quedaban cinco horas antes de que su vida dejara de ser lo que había sido para convertirse en un podrá ser.

Intentaba no pensar demasiado en lo que iba a hacer, cuanto mas pensaba las cosas mas miedos y dudas le entraban. El solo se repetía a si mismo que quien no arriesga no gana, que solo tenia esta vida y quería vivirla.

Después de un par de aspirinas y un café empaqueto lo necesario, tampoco tenia mucho y cuanto menos equipaje llevara, menos recuerdos le iban a pesar. Cerro la puerta de su casa, se despidió formalmente de su antigua vida. Cogió un taxi dirección al aeropuerto, próximo destino Londres…